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Pablo Brión, mi página personal  









Cuentos
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Visiones del pasado

Richard siempre recordaría ese presente, ese regalo, al intentar olvidar el futuro.

La luz del sol no proyectaba sombras sobre el claro, el calor resultaba agobiante.
El futuro doctor Richard Patrick caminaba en busca de especimenes para su tesis en flora tropical. Completando la tesis, recibiría su doctorado en Biología, el que tantos esfuerzos le había costado, y ahora se presentaba esta inmejorable oportunidad en la expedición financiada por su instituto. Su decano lo había invitado, y allí estaba, en medio de la selva amazónica, un área aún inexplorada cien kilómetros al sureste de Manaos. En Manaos justamente se encontraba su campamento base, desde el cual había salido junto a otro grupo de científicos del instituto el día anterior.
Por supuesto no pensaba adentrarse en la espesura. Los peligros que la selva representaba no le eran desconocidos, al menos en teoría; por lo que caminaba lentamente paralelo a la costa, sin perder de vista a su campamento temporáneo, a orillas del río Madeira. Así fue que encontró aquel claro.
Sorprendido, abarcó el claro en toda su extensión con la mirada. Caminó por el claro, descubriendo al extremo de este una cerrada formación de plantas con grandes hojas pecioladas y pequeños racimos de flores amarillas.
Los diminutos zarcillos se enredaban en sus botas, diminutas espinas asomaban en los delgados tallos, el perfume se elevaba denso en el aire del mediodía. Richard tomaba muestras con cuidado, embolsando y etiquetando, cuando se encontró repentinamente mareado, luego de pincharse con una de la espinas de la planta.

La caverna estaba tenuemente iluminada con antorchas, el aire era fresco y húmedo. Richard se puso de pie sobresaltado: Un grupo de indios, en cuclillas a su alrededor, lo miraban fijamente. Las puntas de las lanzas llamaron de inmediato su atención. Reflejaban brillantemente la luz de las antorchas, como si cada una fuera una llama. Era claro que conocían el fundido de metales. Se fijó en eso, así como el tejido de sus ropas, no sólo pieles de animales, lo que evidenciaba un cierto grado de civilización. Por sus estudios, sabía que a ese grado de cultura en un pueblo se generaba el nacimiento de un lenguaje, fuera oral o gestual. Pese a eso, no lograba comunicarse con ellos. Los gestos no despertaban ningún intento de respuesta por parte de sus captores, aunque tampoco ninguna manifiesta hostilidad. Habiéndolo observado un tiempo que se le antojó eterno, se pusieron de pie y lo escoltaron por lo que evidenciaba ser una profunda galería, excavada en la propia roca.
Rodeado por el grupo de aborígenes, se limitó a caminar mientras los miraba tal como antes lo habían estudiado ellos a él. Haciéndose mil preguntas, avanzó por una galería.
Pronto, las paredes de la galería se tornaron claramente pulidas, casi cristalinas y reflectantes a la luz de las antorchas. Su asombro se incrementó al descubrir que el pasaje era ahora un túnel perfectamente esférico.
Llegaron a una sala. Su tamaño y las columnas que sujetaban la bóveda solo podían compararse a las de una catedral; pero su acabado era perfecto, en todas formas inhumano. Las paredes de dura roca negra reflejaban como espejos. En medio de la sala, sola sobre un pedestal de roca, se hallaba la máquina.

Solo con mirar supo que era una máquina, aunque ni el lugar ni el pueblo daba una razón para suponerlo. Se veía blanda, casi sin forma, muy distinta a cualquier máquina de metal conocida. No podía imaginar una máquina que diera esa sensación de blandura, casi animal. Sobre su costado destacaba un hueco, auque hubiera podido ser una boca: cilíndrico aunque irregular, profundo, vacío, se abría sobre la informe superficie. Desde la base de la máquina, se alzaba una columna fina, o un tentáculo, en forma de Y. Parecía más flexible y fuerte que el resto.



Y de pronto Richard se dio cuenta que nada tenía sentido, que le era imposible determinar a simple vista que tenía adelante. Con todo su conocimiento de biología era incapaz de decidir si se hallaba ante una forma de vida o ante una máquina.
También algo más. Conocía los rasgos que podrían tener aún la mas ignota tribu de indios en esa zona, así como sus características antropomórficas; y mirando con cuidado a quienes lo rodeaban descubrió en sus rasgos profundas diferencias a lo que podía esperar: ojos grandes y negros, pero claramente alargados, labios delgados y nariz fina y recta. No existían correspondencias con lo que su conocimiento le sugería. Sintió miedo.
Lo llevaron ante la máquina. Casi instantáneamente supo que debía hacer: Sin ninguna resistencia u orden expresa introdujo el brazo en el agujero, mientras alguien empujaba la palanca en forma de Y. Era una palanca, entonces; era una máquina y no un ser vivo. Olvidó el leve dolor del pinchazo; al escuchar, o al saber dentro de su mente, una voz que decía que sería pronto, muy pronto.
Pero no supo qué.
Lo llevaron por el pasillo y frente a una hoguera le frotaron el brazo donde había recibido el pinchazo con una piel seca de animal, un reptil. Perdió el conocimiento entre fiebre y alucinaciones.

Lo encontraron sus compañeros de expedición dos horas más tarde, frente al arbusto de plantas de largas hojas pecioladas y grandes racimos de pequeñas flores; lo llevaron al campamento. Un perfume denso y narcótico aún flotaba en el aire, y las espinas de la planta se estiraban sobre las cápsulas que se formaban en los tallos.
Cuando despertó -habiendo contado a sus compañeros su extraño sueño-, al revisar los ejemplares de la planta que había obtenido, notó que ahora las flores eran rojas. Y al mirarse el brazo descubrió el brillante tatuaje que destacaba ahora, también rojo, sobre su piel. Como un regalo de despedida, como una advertencia, como una promesa.


Pablo Brión
Martes 08 de Mayo de 2001


 


Nunca confíes...

Se sintió cercado, sabía que estaban cerca, le pisaban los talones. Y todo por ella, es cierto, se había confiado y ahora pagaba las consecuencias. Pero no el sólo, no. La tomó y se acercó a la playa arrastrándola por la arena. Cerca el mar rugía, golpeando entre las rocas, el grito de una gaviota lo sumergió en el recuerdo...

Se había recibido en Ingeniería de sistemas y trabajaba en una empresa poco conocida de fabricación y venta de insumos informáticos. Su carrera había logrado perfeccionar su pasión: La programación. Conocía lo suficiente como para intentar su más ambicioso proyecto, un nuevo sistema de toma de decisión orientado específicamente a directivos y presidentes de grandes empresas. Había comprado una Laptop de nuevo modelo, a fin de poder trabajar en su proyecto cuando quisiera, en cualquier momento y lugar. Y en ella terminó su proyecto, lo logró concluir e hizo las primeras pruebas. Este fue su primer error.
Un día, ya como gerente departamental de la empresa, expuso su idea a su superior, el presidente. La idea era buena y proporcionaba mejoras en la circulación de documentación dentro de la empresa. Sus conocimientos de marketing le llevaron a ver un valor agregado que podría ser muy interesante. Así comenzó todo.
Su idea se llevó cabo (claro, era el gerente del área...), y él personalmente se encargo de su diseño e implementación. De allí a intentar una comercialización externa del sistema, unido a computadoras propias de su empresa, hubo un solo paso. Lo demás es historia conocida. ¿Quien entre los presidentes y dueños de grandes empresas no conoce la Golden 312?, la "máquina de los grandes ejecutivos", con su color dorado y con su programa personalizado para la toma de decisiones según el tipo de pensamiento de su propietario?, hizo historia.
Y todos la deseamos.
Y todos pensaban que la necesitábamos.
Y todos la compramos.


...La arena ya no quemaba bajo sus pies, poco a poco se fue sumergiendo en el agua helada decidido a terminar con ella, quien había delatado su escondite, impidiéndole escapar...


No creyó que tuviera tanto éxito, y este lo sorprendió. Tanto es así que al momento se encontró anunciando "'Sistemas expertos para el hogar", su opción para el hogar del programa, cambiándonos a todos la vida. La computadora se conectaba y obtenía programas de nuestro gusto, películas que nos atrapaban, música, libros, recetas de cocina. Y todos los programas, en su interior, tenían el famoso resguardo vital de información El tan anunciado sistema de resguardo vital, que impedía de forma absoluta, la pérdida de la información más importante, inicialmente creado para las grandes empresas, también fue transferido al sistema creado para las máquina hogareñas.
Fue en ese momento de gloria en el que cometió su segundo error. En verdad, el problema era que cuando creó el sistema de toma de decisiones, con su resguardo de información relevante, él ya había decidido aprovecharlos para si mismo. En un principio, para conocer la información de su propia empresa, y así poder controlarla. Pero luego, todo se le fue de la manos.
Así fue que en un principio había tenido en consideración para realizar su proyecto a donde apuntaba el deseo de la gente: Información, lo más importante a lograr era brindar la mejor información posible de acuerdo a cada persona y resguardar esta información. Así, los principales beneficiarios eran quienes manejan la información que mueve dinero.
Y él, por supuesto.


... corrió por la playa, sus perseguidores ahora perderían el rastro y él volvería a ganar, les demostraría que era más inteligente que todos ellos...


Sus máquinas chequeaban inteligentemente la información más importante en base a parámetros preestablecidos de acuerdo con los gustos y personalidad de propietario, y la guardaban en un lugar seguro, encriptada y comprimida dentro de su propia máquina. Pero la información clasificada como "Altamente relevante" se enviaba por Internet directamente a la máquina central, al disco de su vieja laptop. Claro que nadie se daba cuenta. El programa transmitía los datos cada vez que se conectaban a Internet por cualquier transacción que sus dueños realizaran. Y el vendía esa información.
Empresas se fundían misteriosamente cundo la competencia descubría sus más secretos proyectos, corporaciones enteras tambalearon por disidencias entre sus socios, que acusaban a sus pares de violar secretos corporativos; la crisis de ese año en la Bolsa aún se recuerda...
¿Por qué entonces las máquinas hogareñas?. Cuando creo el sistema, no había pensado en la posibilidad de un sistema integrado para máquinas hogareñas. Y el subprograma de protección y envío formaba parte del corazón del sistema, no era posible sacarlo sin rehacerlo por completo. No se dio cuenta cuando lo puso a la venta, luego ya fue tarde. Miles de máquinas corrieron su programa. Datos insignificantes, que no reportaban dinero ingresaron al sistema que el había diseñado, sobrecargándolo y produciendo la primer caída, la perdida de una preciosa información. Fue en este momento cuando se descubrió la verdad....


...No, allí estaban, era demasiado tarde, esa maldita señal...


Cuando fueron a buscarlo, ya había escapado. Su rastro se hubiera perdido de no ser porque había ideado que su Laptop emitía una señal constante para averiguar los últimos datos de cada máquina en cualquier momento. Fue sencillo cambiar la dirección de la señal y generar un "eco" para localizarlo. Rastrearlo hasta su propia máquina. Era un chiste conocido el decir que nunca se separaba de su vieja laptop. Un mal chiste.

Lo capturaron a orillas del mar, mientras envuelto en la tenue luz del atardecer, veía hundirse a su Laptop bajo las olas. Nunca confíes en una máquina...


Pablo M. Brión


 

  
Fragmentos...
 
La "Muerte Roja" había largamente devastado la comarca. Ninguna pestilencia había sido tan fatal, ni tan espantosa. La sangre era su Avatar y su sello -la rojez y el horror de la sangre. Se producían agudos dolores, y súbito desvanecimiento, y luego profuso sangrar en los poros, con la muerte. Las manchas escarlatas en el cuerpo y especialmente en el rostro de la víctima, eran el entredicho de la peste que lo cerraba a todo socorro y a toda compasión de sus semejantes. Y toda la invasión, avance y terminación de la enfermedad eran cosa de media hora.



La máscara de la muerte roja, Edgar Allan Poe


"Ahora viene lo más importante. A partir de esa fecha,se operó un cambio curioso en el profesor. Se tornó hipócrita y disimulado. Los que lo rodeaban tenían la sensación de que no era el mismo de antes, sino que se hallaba envuelto en una sombra que oscurecía sus mejores cualidades, pero sin afectar a su inteligencia, pues en la cátedra sus explicaciones eran tan brillantes como siempre. Sin embargo, se advertía algo nuevo en él, algo siniestro e inesperado."


La aventura del hombre que reptaba, Sir Arthur Conon Doyle - Nuevas y últimas aventuras de Sherlock Holmes



"La programacion es una carrera entre ingenieros de software luchando para construir programas cada vez mas grandes, mejores y a prueba de idiotas, y el universo intentando producir cada vez mas grandes y mejores idiotas.
Por ahora, gana el universo."


Rich Cook


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